Una jornada laboral de 65 horas implicaría trabajar 13 horas diarias de lunes a viernes o, tal vez, prorrateado de otra manera incluyendo sábados y domingos, lo cierto es que esas 13 horas implican muchas más en la empresa, si sumamos el tiempo para los alimentos y el transporte, por lo menos unas 15 horas fuera de casa.De aceptarse este tipo de medida, según dicen, para incrementar la productividad, diría que se estaría incentivando la explotación, dado que una sola persona podría hacer las 13 horas diarias, pagando el mismo coste de seguridad social, que al parecer es lo que encarece el puesto de trabajo, sino no tendría ningún sentido ampliar la jornada laboral, simplemente se contrarían más personas.
Es un claro golpe a las clases trabajadoras y que seguramente crearán nuevas reglas del juego y contratos de trabajo que no cubrirán ni las más mínimas expectativas de los trabajadores. Será olvidarse de los que lucharon en su momento por las 8 horas laborales, que cada 1ro de mayo recordamos.

