viernes, 13 de junio de 2008

¿Trabajar 65 horas a la semana?

Una jornada laboral de 65 horas implicaría trabajar 13 horas diarias de lunes a viernes o, tal vez, prorrateado de otra manera incluyendo sábados y domingos, lo cierto es que esas 13 horas implican muchas más en la empresa, si sumamos el tiempo para los alimentos y el transporte, por lo menos unas 15 horas fuera de casa.

De aceptarse este tipo de medida, según dicen, para incrementar la productividad, diría que se estaría incentivando la explotación, dado que una sola persona podría hacer las 13 horas diarias, pagando el mismo coste de seguridad social, que al parecer es lo que encarece el puesto de trabajo, sino no tendría ningún sentido ampliar la jornada laboral, simplemente se contrarían más personas.
Es un claro golpe a las clases trabajadoras y que seguramente crearán nuevas reglas del juego y contratos de trabajo que no cubrirán ni las más mínimas expectativas de los trabajadores. Será olvidarse de los que lucharon en su momento por las 8 horas laborales, que cada 1ro de mayo recordamos.

Frontera tecnológica

Hoy por hoy, casi todo mundo vive conectado a Internet, en cualquier momento, la gente se ha acostumbrado a leer sus mails o al menos los encabezados de los mismos, para descargar aquellos que sean importantes. Además, con el portátil solemos navegar en cualquier lugar, conectándolo a través de Bluetooth al móvil ¿Pero qué pasa cuando no estamos en el mismo país?

Cuando decidimos hacer un tour por la Unión Europea, y compramos una tarjeta SIM en el primer país de nuestro recorrido, para poder navegar por Internet mientras viajamos, tenemos como resultado que cada empresa de cada región geográfica aplica sus propias tarifas de navegación, como si la Unión Europea tuviera las antiguas fronteras físicas que en la actualidad no existen y para muestra, utilizan la misma moneda, transitan libremente mercancías y, sobre todo, la gente que decide ir de un lugar a otro, sin necesidad de ningún tipo de trámite migratorio. Pero los móviles aun viven en la época del muro de Berlín, donde imperan políticas de tránsito restringidas y los servicios nunca fueron los mejores.